Asociado al entorno de los arrecifes de coral, el tiburón de arrecife de punta blanca se encuentra en todos los océanos Índico y Pacífico. En las islas hawaianas, puede observarse descansando en cuevas o bajo cornisas durante un largo periodo. Es el único tiburón de las aguas hawaianas que tiene la capacidad de dejar de nadar y puede descansar durante largos periodos de tiempo, por lo que es más comúnmente observado por los buceadores. Estos tiburones son de color gris con una cabeza ligeramente plana con puntas blancas distintivas en la parte superior de la primera y segunda aleta dorsal y la cola.

Los tiburones de arrecife de punta blanca son depredadores nocturnos activos con una dieta que incluye peces óseos, crustáceos y pulpos. Con un periodo de gestación de unos 12 meses, el tamaño de las crías oscila entre una y cinco. Al nacer, las crías miden entre 1,7 y 19 pies de longitud y obtendrán una longitud máxima de 5,6 pies cuando sean adultos. En ocasiones, un tiburón de punta blanca puede acercarse a un buceador por curiosidad, pero no se considera peligroso para los humanos.

Las especies de elasmobranquios, que incluyen a los tiburones, las rayas y las rayas, tienen la capacidad de detectar señales electromagnéticas procedentes de los movimientos musculares de otros organismos. Una concentración de poros cerca de las fosas nasales, alrededor de la cabeza y en la parte inferior del hocico, llamada ampolla de Lorenzini, detecta las señales eléctricas emitidas por los organismos vivos. Cuando la luz escasea en las aguas turbias o en las profundidades y la visión está disminuida, este sexto sentido es útil para localizar a las presas. En algunas especies, la electrorrecepción también se utiliza como brújula durante la migración.

En Hawai, los tiburones eran adorados, cuidados y protegidos como un ‘aumakua, o deidad familiar, mientras que otros consideraban a los tiburones como una importante fuente de alimentos y herramientas. Los que tenían al tiburón como su ‘aumakua no cazaban ni comían tiburón. Creían que sus antepasados difuntos tomaban la forma de un tiburón, por lo que alimentaban y protegían al tiburón y, a cambio, el tiburón protegía a la familia. Las historias de tiburones son muy frecuentes en la literatura hawaiana y constituyen una lectura fascinante. Como asesor cultural del Centro Oceánico de Maui, Kahu Dane Maxwell bendice a cada tiburón que entra o sale del parque.

*Debido a la constante rotación de los animales de vuelta al océano, no se puede garantizar la presencia de ningún animal en concreto.

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