John Harrison nació en Foulby, un pueblo de la finca Nostell Priory, cerca de Wakefield. Siguió a su padre en el oficio de carpintero y en su adolescencia se interesó por la relojería. Pero fue su obsesión de toda la vida con el desarrollo del cronómetro marino para determinar la longitud y ayudar a la navegación de los mares por lo que se hizo conocido.

John Harrison

El Premio de Longitud

Los naufragios causados por errores de navegación eran comunes y la Ley de Longitud de 1714 creó un comité conocido como la Junta de Longitud que ofrecía una recompensa de hasta 20.000 libras a quien pudiera resolver el problema.

Harrison estaba convencido de que podía hacerlo y la oportunidad de reclamar el premio le impulsó a ello.

Se requería una gran precisión

En lugar de utilizar los principios generalmente aceptados de cronometraje, Harrison había ideado sus propios métodos y diseñado dos relojes que tenían una precisión de un segundo al mes. Muchos creían que una habilidad matemática era esencial para hacer un buen reloj, pero como muchos inventores de éxito Harrison fue capaz de ver el problema desde una perspectiva muy diferente, aportando nuevas ideas.

La fricción, los cambios de temperatura y la humedad eran factores que podían afectar a la precisión y a la medición del tiempo. Además, el balanceo de un barco tendía a hacer inviable la instrumentación. Al darse cuenta de que era poco probable que un reloj de mar fuera eficaz si estaba hecho únicamente de madera, comenzó a combinar diferentes metales.

Cronómetro marino

En 1735 completó el primer cronómetro marino práctico. Utilizando el cronómetro para mantener la hora exacta desde un lugar conocido -como el lugar desde el que zarpa el barco- y comparándolo con la hora del día en la que se encontraba el barco, se hizo posible un posicionamiento preciso. Fabricado principalmente en latón, el cronómetro pesaba más de 70 libras.

El cronómetro de John Harrison

La obsesión de Harrison

La Junta de Longitudes envió algo de dinero a Harrison para que trabajara en un reloj más pequeño. Harrison estaba obsesionado con su tarea. Nunca estaba satisfecho y constantemente encontraba fallos en lo que había hecho. Hizo varias versiones de su cronómetro invirtiendo tiempo y dinero, lo que supuso una gran presión para su familia. Finalmente, se acordó pagarle 8.750 libras por su trabajo en 1773. Harrison murió poco después, en 1776.

Reloj de John Harrison

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